Papagayo destaca por su origen colectivo y su fuerte enfoque en sostenibilidad. Procede de las tierras altas de Jinotega, entre los 1.100 y 1.300 metros de altitud, donde más de 20.000 pequeños productores integrados en la cooperativa Aldea Coffee cultivan café bajo sombra. De ellos, más de 5.000 son mujeres, lo que refleja el impacto social y la dimensión inclusiva del proyecto.
El café se produce bajo el programa ECOFORESTAL, un modelo agroforestal que combina cafetos con árboles frutales, maderables, bananos y cultivos de cobertura. Este sistema no solo mejora la biodiversidad y la salud del suelo, sino que también diversifica los ingresos de las familias productoras. Las cerezas se recolectan manualmente de forma selectiva entre diciembre y marzo, garantizando una maduración óptima y una calidad constante.
El lote, compuesto por variedades como Red Catuai, Caturra y Parainema, se procesa mediante método lavado, resaltando la limpieza y claridad en taza. Tras el secado al sol, el café se clasifica cuidadosamente y se prepara para exportación bajo estándares exigentes como Rainforest Alliance, Fairtrade, Orgánico y Manos de Mujer. Esta combinación de trazabilidad, organización cooperativa y control técnico da como resultado un café estable, honesto y bien estructurado.
En taza, Papagayo ofrece una acidez fresca que recuerda a lima, acompañada de notas especiadas como regaliz y una base de nuez y nibs de cacao que aporta profundidad. Es un perfil equilibrado, accesible y muy fácil de integrar en distintos métodos de preparación.