Este café destaca por combinar un origen privilegiado con un proceso de descafeinización natural que preserva al máximo su carácter. Popayán, en el departamento del Cauca, se asienta en una meseta protegida por la Cordillera de los Andes, lo que genera un clima estable y una altitud ideal para cultivar variedades como Castillo, Catimor, Typica y Caturra. Estas condiciones permiten desarrollar cafés equilibrados, aromáticos y con una acidez muy limpia.
El proceso Sugar Cane Decaf es la clave de su calidad. La cafeína se extrae utilizando agua y acetato de etilo derivado de la caña de azúcar, un método que evita tratamientos agresivos y conserva la dulzura natural del grano. Tras una fase de vapor para retirar la cascarilla plateada, los granos se hidratan con agua de manantial y se someten a un baño controlado de ocho horas en acetato de etilo, que elimina la cafeína de forma suave. Después se secan cuidadosamente hasta recuperar su humedad original, manteniendo intacta su estructura y su perfil sensorial.
El resultado es un descafeinado excepcionalmente expresivo: aromas dulces, recuerdos a canela y miel, un fondo de cacao y un cuerpo sedoso que rara vez se encuentra en cafés sin cafeína. Un ejemplo claro de cómo el descafeinado también puede ser un café de especialidad con todas las letras.