Este café es especial porque representa la esencia del café panameño bien trabajado: delicadeza, dulzor natural y una expresión aromática muy limpia. Procedente de la finca Cuatro Caminos, ubicada a solo diez minutos de Boquete, este lote nace en un entorno cuidadosamente diseñado para mejorar la calidad del café desde el cultivo hasta el procesamiento. Situada a 1.350 metros de altitud y con 3,3 hectáreas que albergan alrededor de 13.500 árboles de Catuaí, la finca disfruta de un clima estable y de un suelo fértil que favorecen el desarrollo de perfiles suaves, florales y equilibrados.
Lo que diferencia a Cuatro Caminos es su infraestructura. Es el centro de operaciones de un proyecto que no solo cultiva, sino que controla íntegramente cada fase del proceso. La finca alberga viviendas para los trabajadores y sus familias, y cuenta con una planta y laboratorio de procesamiento de última generación. Este espacio permite despulpar, secar, pelar, clasificar y almacenar el café con total precisión, garantizando un nivel de consistencia superior y un control absoluto de la calidad. Además, esta instalación da servicio a once fincas más, permitiendo aplicar estándares técnicos avanzados en todos los lotes producidos.
El resultado en taza es un café delicado, dulce y completo. La fragancia enzimática floral abre paso a notas de chocolate con leche, flor, fruta ligera y un toque cítrico. La acidez media aporta frescura sin quebrar la armonía, mientras que el cuerpo suave contribuye a una experiencia elegante y equilibrada. Un café refinado, muy panameño en su estilo, que destaca por su claridad y su dulzor.