Este café es especial por su origen, su variedad y el enfoque sostenible con el que se produce. Forma parte de un proyecto de trato directo en Etiopía, la cuna del café, donde las condiciones naturales permiten que los cafetos crezcan casi de forma silvestre. En la región de Yirgacheffe, dentro de la zona de Gedeo, los bosques húmedos y la topografía favorecen un ecosistema único que da lugar a cafés extremadamente aromáticos y complejos.
La finca de Kasahun Jabo se encuentra en Wogida, a 2.128 metros de altitud, y ocupa unas 5 hectáreas cultivadas con variedades tradicionales como Kurume, 74110 y Wolisho. Kasahun aplica prácticas agrícolas sostenibles como compostaje, cultivo intercalado y rejuvenecimiento de plantas, cuidando de manera meticulosa el suelo y el uso del agua. Estas prácticas, junto con la altitud y el clima, permiten una maduración lenta y una alta concentración de azúcares.
El proceso natural se ejecuta con especial atención al secado. Aunque las cerezas no se someten a flotación, sí se clasifican cuidadosamente para asegurar la consistencia del lote. El secado se realiza en camas elevadas bien mantenidas, donde el café pierde humedad de forma lenta y controlada, preservando su carácter limpio y su intensidad aromática. El resultado es una taza vibrante, floral y afrutada, con notas claras a fresa y lavanda, equilibradas por un fondo de cacao que aporta profundidad.