Descubre el café de la Familia Rosales, cultivado en la Hacienda Montesol, en las montañas de Jinotega (Nicaragua). Desde 1998, esta familia trabaja con una visión muy definida: técnica impecable, sostenibilidad real y un control absoluto de cada fase del proceso, desde el cultivo hasta la taza.
El resultado es un café dulce, equilibrado y muy limpio, con notas marcadas de frutos del bosque y cereza, apoyadas en una base de almendra y praliné. El fondo recuerda al chocolate con leche, con una acidez suave, cuerpo cremoso y un final largo y envolvente.
Perfecto para quienes buscan un espresso expresivo y redondo.