Este café es especial por su origen, por la historia que hay detrás de la finca y por el nivel de excelencia que alcanza año tras año. Finca Santa Rosa, ubicada en Chalatenango, es el proyecto más emblemático de la familia Rivera. Nació con un objetivo claro: recuperar el bosque autóctono perdido mediante la reforestación. El café llegó después, casi como una consecuencia natural, cuando descubrieron que el manto de pinos creaba un microclima perfecto para el cultivo bajo sombra, potenciando la calidad y el desarrollo aromático del grano.
La variedad Pacamara es fruto de una selección cuidadosa llevada a cabo por Jorge Raúl Rivera, quien identificó y propagó las plantas que ofrecían el fruto de mayor calidad. Estas plantas encontraron en Santa Rosa el entorno ideal para expresar todo su potencial. El resultado es un café complejo, estructurado y muy expresivo, que este año ha vuelto a alzarse con la Cup of Excellence con una puntuación de 91,28 puntos, repitiendo un galardón que la familia ya consiguió en 2014.
El proceso también marca la diferencia. Por primera vez, todo el café se ha procesado íntegramente en el beneficio propio de la familia. Las cerezas maduras se recolectan de forma selectiva y reposan durante 24 horas antes del despulpado. Posteriormente, se realizan varios remojos para evitar fermentaciones no deseadas y, una vez despulpado, el café se seca en camas africanas con la miel durante 21 días bajo sombra. Este cuidado extremo en cada etapa da lugar a un honey limpio, dulce y muy preciso, donde las notas a uva y mora se muestran claras y elegantes.