Este café destaca por el trabajo meticuloso de Luis Alberto Balladarez, uno de los productores más reconocidos de Nicaragua, con múltiples premios Cup of Excellence. Su enfoque en la mejora continua y la experimentación ha convertido su finca, La Esperanza, en un referente de calidad en la región de Nueva Segovia.
Cultivado entre 1.400 y 1.700 metros en un entorno de nebliselva, el café se beneficia de un microclima húmedo, temperaturas suaves y suelos ricos, condiciones ideales para una maduración lenta y uniforme del grano. Esto se traduce en mayor complejidad y concentración de azúcares naturales.
El proceso natural es clave en este lote. Las cerezas se secan lentamente en camas africanas, bajo condiciones cuidadosamente controladas, lo que potencia su perfil frutal sin perder limpieza. Este secado prolongado permite desarrollar notas intensas a fruta roja y de hueso, como frambuesa y nectarina, manteniendo una estructura elegante y bien definida.
Además, este café forma parte de un proyecto de trato directo que se remonta a 2014, en el que se ha trabajado conjuntamente con el productor para innovar en procesos como fermentaciones controladas y técnicas de secado avanzadas. Todo ello se refleja en una taza con identidad propia: expresiva, jugosa y con una claridad poco habitual en cafés naturales.
En espresso, ofrece una experiencia vibrante pero equilibrada, con dulzor marcado, textura agradable y un final limpio que invita a repetir.